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Politica

Barrionuevo ya está trabajando para Milei: organiza una cena

El líder de los Gastronómicos habla con empresarios y gremialistas para que concurran a una comida que se hará el martes en Parque Norte. El libertario, sin embargo, dijo que “les cortará el chorro a todos” en las obras sociales. Debate en la CGT

Barrionuevo ya está trabajando para Milei: organiza una cena para recaudar fondos y arma una Mesa Sindical

Luis Barrionuevo ya está trabajando para el proyecto político de Javier Milei: es uno de los organizadores de una cena de recaudación de fondos para la campaña del candidato libertario que se realizará el martes próximo en Parque Norte. El líder del Sindicato de Gastronómicos aseguró en un encuentro con sus dirigentes de confianza que se está encargando de reclutar empresarios para que concurran al encuentro y que también opera para que haya más de una mesa de gremialistas.

 

El dirigente les confirmó a sus aliados que en su encuentro del lunes pasado con Milei acordó que impulsará una Mesa Sindical para respaldar su postulación presidencial y que pondrá a sus afiliados a colaborar en la fiscalización de las elecciones para cuidar las boletas de La Libertad Avanza.

 

Son los primeros indicios claros de que está a punto de nacer un sindicalismo mileísta, aunque cerca de Barrionuevo todavía hay dirigentes poco convencidos de explicitar su adhesión al libertario. “Luis está jugado contra Sergio (Massa), pero a muchos nos ayudó mucho desde la gestión en Economía”, dijo a Infobae un sindicalista del barrionuevismo, renuente esta vez a alinearse con su jefe.

 

Barrionuevo les confió a sus colegas gremiales que, en la reunión del lunes pasado, Milei estaba principalmente interesado en que le contara detalles de su experiencia al lado de Carlos Menem: es que se trató del primer dirigente sindical en haber apostado al proyecto menemista en 1989 y así se convirtió en el confeso “recontraalcahuete” del presidente de la Nación que llegó desde la provincia de La Rioja prometiendo el “salariazo” y la “revolución productiva”, aunque cuando asumió se acercó al liberalismo y designó en el Ministerio de Economía a directivos de Bunge y Born.

 

Sin embargo, el líder sindical trató de cambiar el eje del encuentro: “Mejor hablemos de lo que vamos a hacer de acá para adelante”, le propuso al libertario, como introducción de su idea de promover la creación de una Mesa Sindical Milei Presidente, como hizo con Menem a fines de los ochenta, para agrupar a los dirigentes afines en todo el país y coordinar la estrategia política.

 

Según el barrionuevismo, Milei designó a Carlos Kikuchi, su operador político nacional, como interlocutor del gremialista. No está claro todavía a qué dirigentes captará el gastronómico para que se sumen a la Mesa Sindical. El principal socio sindical de Barrionuevo es Carlos Acuña, cotitular de la CGT y titular del gremio de estaciones de servicio, que milita en el Frente Renovador, al igual que su esposa, Blanca Cantero, intendenta del partido bonaerense de Presidente Perón, que buscará su reelección en las próximas elecciones tras haber ganado las PASO con el 41,7% de los votos.

 

Milei encontró en Barrionuevo un dirigente muy flexible en sus posturas políticas a lo largo de los años. Por ejemplo, hasta el 24 de junio, cuando se cerraron las listas electorales, había dejado su firme antikirchnerismo para convertirse en el principal aliado sindical del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, de La Cámpora, en la fugaz candidatura presidencial de Unión por la Patria que bajó por pedido de Cristina Kirchner tras el acuerdo para que ascendiera Sergio Massa.

 

Pero tras las PASO, en una entrevista con el diario El Ancasti, Barrionuevo sorprendió al vaticinar un triunfo electoral de Milei (“gana en primera vuelta y sin chicote”, dijo) e incluso comparó al líder libertario con aquel Carlos Menem que venció a Antonio Cafiero en la interna del PJ.

 

“Había mucha bronca y está visto que la gente no quería saber más nada con ninguno de los candidatos. Entonces emergió Milei con su discurso de la casta que golpeó en la sociedad”, explicó.

 

Barrionuevo incluso anticipó que si Milei llega a la Presidencia tendrá apoyo político en el Congreso: “Las leyes tienen que salir, hay que acompañar porque vivimos en democracia. Así se acompañó a Mauricio Macri y a los distintos gobiernos. Si gana, va a tener minoría en ambas cámaras y va a tener que dialogar con todo el mundo. Se verá los cambios que él quiere y cuales los podemos adaptar porque ahí entramos también nosotros, el sindicalismo con la reforma laboral”.

 

En las últimas horas, sin embargo, Barrionuevo tuvo una mala noticia. En una entrevista con Jonatan Viale, en LN+, el jueves pasado, a Milei le preguntaron: “Cuando (los sindicalistas) te vayan a pedir el cheque de las obras sociales, como le van a pedir a todos los presidentes, ¿qué les vas a decir?”. Su respuesta fue: “No, se tendrán que hacer cargo”. “¿Les cortás el chorro?”, le repreguntaron. “Se les corta el chorro a todos”, sostuvo. “¿A estos dinosaurios también?”, le dijeron. “A todos se les corta el chorro”. Antes de esa contestación, se había negado a calificar de “casta” al dirigente gastronómico y a sus colegas, pero la postura sobre las obras sociales prendió una luz de alerta en la “patria sindical”: el video de esa entrevista periodística circula en todos los teléfonos de los máximos dirigentes.

 

El manejo de las obras sociales es un tema que siempre le interesó al titular de Gastronómicos: cuando Menem asumió la Presidencia, logró ser designado interventor del Instituto Nacional de Obras Sociales (INOS) y luego de la Administración Nacional de Seguros de Salud (Anssal), organismos que se encargaban de administrar la plata de las obras sociales. Y, como es tradicional, conducirlos era clave para el sindicalismo porque desde allí se podía manejar discrecionalmente el dinero del sistema gremial de salud y lograr el disciplinamiento político a cambio del rápido reintegro de los fondos.

 

Por algo antes de que Menem se sentara en el sillón de Rivadavia, Barrionuevo les confió a funcionarios del gobierno de Raúl Alfonsín: “Cuando asumamos, los dirigentes sindicales van a tener que venir de rodillas a pedirme algún subsidio para las obras sociales”. Algunos dicen que no fue una broma.

 

¿Podrá convencer Barrionuevo a Milei de no “cortarle el chorro” para las obras sociales a los dirigentes gremiales en caso de llegar a la Casa Rosada? Después de todo, el candidato libertario ya cambió de postura en temas sensibles para el sindicalismo luego de las declaraciones de apoyo que le ofrendó el líder de Gastronómicos y de la reunión con el titular de UOCRA, Gerardo Martínez.

 

Por un lado, tras las señales sindicales, el candidato libertario dio un guiño explícito en favor de la perpetuidad de los dirigentes actuales: no quiso condenar la reelección indefinida de los gremialistas y consideró que “ese es un problema que tendrán que encontrar la solución los trabajadores”. “No tengo que estar rompiendo yo una institución”, señaló en declaraciones a LN+. Pero es una postura opuesta a lo que figura en la plataforma electoral de La Libertad Avanza en 2021, que en el capítulo “Reforma sindical” plantea lo siguiente: “Una nueva ley democratizará el movimiento sindical, eliminando el unicato, la afiliación obligatoria y la falta de democracia, prohibiendo en este sentido las reelecciones continuas de los representantes, reduciendo la reelección a un máximo de dos mandatos continuos o tres alternados”.

 

Por otro lado, el propio Martínez reveló a Infobae que Milei “no quiere hacer reforma laboral, no es el capítulo que más le interesa”, sino que “el capítulo que más le interesa es el tema de la macroeconomía y cómo bajar los índices de inflación”. Otro viraje drástico: una reforma laboral a fondo también está incluida en la plataforma electoral de los libertarios desde hace dos años.

 

Barrionuevo es un casi un outsider dentro del sindicalismo actual. Participa de la CGT a través del dirigente de su gremio Argentino Geneiro y de Acuña, pero él se desentendió de la vida interna de la central obrera. Incluso sus zigzagueos políticos hicieron que muchos de sus colegas tomaran distancia de él: fue menemista, duhaldista, delasotista, lavagnista y “wadopedrista” antes de su flamante condición de mileísta. A diferencia de Barrionuevo, Martínez es uno de los cerebros de la CGT e integrante del sector independiente (junto con Andrés Rodríguez, de UPCN, y José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias), que, asociado con “los Gordos” (Héctor Daer, de Sanidad, y Armando Cavalieri, de Comercio) mantienen el control de la CGT. Por eso la reunión de Milei a solas con el líder de la UOCRA cobró otra relevancia, aunque el dirigente aclaró que se había hecho por pedido del libertario porque quería “interiorizarse de primera mano cómo es el sistema (de indemnizaciones) de la construcción”.

 

¿Qué significa que la cena de recaudación de fondos para Milei organizada por Barrionuevo se haga en Parque Norte, un predio que es propiedad del sindicato de Cavalieri? ¿Implica que el jefe de Comercio también adhiere al proyecto del libertario? En su entorno lo niegan y resaltan que el centro de convenciones Golden Center se alquila como cualquier otro lugar para eventos de todo tipo.

 

Pese a que circulan versiones de reuniones de Milei con otros sindicalistas, cerca del candidato de La Libertad Avanza aseguraron a Infobae que no están previstos nuevos contactos luego de los que mantuvo con Martínez y Barrionuevo. Aun así, hay dirigentes que tienen relación con referentes libertarios como Facundo Moyano, secretario adjunto del Sindicato de Peajes, pero son parte de su diálogo habitual con representantes de diversos partidos. “Aunque hablo con todos, mi lugar es el peronismo y busco que se abra un debate dentro del partido”, les advirtió a sus allegados.

 

El hijo de Hugo Moyano fue miembro del Frente Renovador y desde allí consiguió su banca de diputado nacional, a la que renunció en 2021 por fuertes diferencias con La Cámpora. Su relación con Massa es buena, aunque no se sumó a los dirigentes sindicales que promueven su candidatura presidencial. Lo detiene el hecho de que el ministro-candidato se muestra muy cercano al kirchnerismo y el gremialista de los peajes aún espera que “reaparezca” aquel Massa que prometió barrer a los “ñoquis” camporistas. Uno de los libertarios con los que habla seguido es Ramiro Marra, a quien conoce desde la época en que el candidato a jefe de Gobierno porteño de La Libertad Avanza estaba en el massismo, como parte del equipo encabezado por el economista Marco Lavagna.

 

El efecto Milei hace estragos en un sector del sindicalismo más dialoguista que está acostumbrado a las relaciones estrechas con el gobierno de turno: el problema es que Unión por la Patria puede perder las elecciones y, hasta las primarias, nadie tenía al libertario en su GPS político. Como parte de la lógica del poder, los gremialistas necesitan tener los canales de diálogo aceitados con el presidente que sea, de cualquier signo político. Y Milei, por ahora, es un dilema que atraviesa a toda “la corpo” sindical: ¿hay que reunirse con él ahora o sólo si se confirma su triunfo electoral? ¿Y si no gana? Nadie tiene aún las respuestas. En la CGT se produjo un debate reservado porque algunos de sus dirigentes propusieron (sin éxito hasta ahora) que las reuniones con los candidatos se hagan a la luz del día para que no diera la sensación de negociaciones oscuras y a espaldas de los trabajadores.

 

Barrionuevo ya está trabajando para Milei y su apuesta apunta a que la dirigencia sindical acuerde con el libertario antes de llegar al gobierno. Sus virajes sobre la reforma laboral y la reelección indefinida les dan esperanza de una convivencia pacífica (o una sociedad ventajosa). ¿Será Milei el mejor aliado de la “casta” sindical? Todo indica que se encamina a serlo, en un giro sorprendente que le da más vigencia que nunca al famoso “teorema” de Raúl Baglini: “Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos. Cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”. Aun debilitado, este sindicalismo sigue dando “sensación de gobernabilidad”. Y es lo que Milei y cualquier aspirante a la Presidencia necesitan imperiosamente, aunque tenga sabor a “casta”.

 


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