
Procesando. Por favor aguarde...
La justicia fueguina no solo debe impartir imparcialidad, sino también ejemplos de austeridad y transparencia, dada de esto esta sucediendo. El Superior Tribunal acaba de dar un portazo a esta premisa al desembolsar USS 1.285.990,42 por un inmueble que había sido tasado por la mitad del valor pagado. La operación, formalizada mediante el Acta Nº 1016, no solo enciende las alarmas por su costo desmedido —que duplica las valuaciones del mercado, estimadas en un rango de entre USS 700.000 y USS 850.000—, sino que destapa una interna cruda en el máximo tribunal provincial en un momento de máxima tensión política y económica.
La decisión evidenció una mayoría automática que no estuvo exenta de ruidos. Mientras los jueces María del Carmen Battaini, Javier Muchnik y Carlos Gonzalo Sagastume estamparon su firma a favor de la erogación millonaria, en lo que sería una iniciativa impulsada principalmente por Battaini y financiada por el gobierno de Melella, sus pares Ernesto Löffler y Edith Cristiano se opusieron de manera frontal.
La negativa de Löffler y Cristiano no es un mero detalle de procedimiento, alerta sobre la oportunidad del gasto y la irracionalidad del precio pagado por el Estado judicial.
El contexto político agrava aún más la percepción de ésta operación, sumada a una misteriosa visita a Tribunales por parte del zar del juego fueguino.
Sucede que el gobernador Melella busca destrabar por la fuerza judicial su fallida reforma constitucional, luego de que la jueza Mariel Zanini anulara la convocatoria a elección de convencionales. En este escenario, el lujo de la nueva propiedad del STJ pareciera una pieza más de un engranaje oscuro. No se trata solo de un edificio, sino de un posible favor institucional, la aprobación del presupuesto para la compra habría corrido en paralelo a reuniones privadas donde se habría buscado garantizar un fallo favorable que reactive el proceso de reforma.
La foto que completa el mosaico de sospechas es la presencia de Nazareno "Cacho" Natale en los tribunal. Dueño del Status Hotel Casino y zar del juego en la provincia, Natale habría sido visto en una ronda de contactos con los jueces Battaini y Muchnik.
Si el Gobierno necesita un fallo para avanzar con la reforma, y el STJ necesita dinero para una compra millonaria, el huésped habitual de la política fueguina parece ser el tráfico de influencias. Mientras la provincia debate ajustes, el poder judicial se da el lujo de pagar el doble de un terreno, con un empresario del juego como testigo de lujo. La explicación técnica ya no alcanza; aquí habría algo más que buenos oficios. Como de costumbre, el silencio oficial no hace otra cosa que confirmar las sospechas en danza.
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