
Procesando. Por favor aguarde...
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó el regreso de la cuasimoneda denominada “Chacho” (BOCADE) para hacer frente al pago de salarios en medio de la crisis fiscal. Ante este escenario, el gobierno de Gustavo Melella, sigue de cerca la experiencia riojana, en un contexto donde la provincia austral enfrenta un déficit millonario que alcanzó los $247 mil millones.
Fuentes de la administración fueguina confirmaron que la medida implementada por Quintela despertó interés en los despachos oficiales, ya que la situación financiera de la provincia es crítica. El rojo en las cuentas públicas obliga al equipo económico a buscar alternativas para cumplir con los compromisos asumidos, especialmente con proveedores del Estado.
En ese marco, comenzó a circular con fuerza en los pasillos del Ministerio de Economía un rumor, el ministro Alejandro Barroso, explora la posibilidad de emitir una cuasimoneda. En un primer momento, este instrumento estaría destinado a cancelar las deudas flotante con los proveedores del Estado provincial. A su vez, el propio gobierno provincial la aceptaría para el cobro de servicios públicos y tributos, generando así un circuito cerrado que le otorgaría liquidez al sistema.
La iniciativa reflotaría el recuerdo de una vieja experiencia con los LECOP (Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales), una cuasimoneda que ya circuló en Tierra del Fuego durante crisis del año 2001. Aquellos papeles, cuya sigla significaba exactamente “Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales”, fueron en su momento una herramienta de emergencia para sortear la falta de efectivo. Ahora, ante el nuevo escenario de ajuste y recesión, el fantasma de los LECOP vuelve a rondar.
Si bien desde el gobierno de Melella evitaron confirmar una decisión al respecto, admitieron que “se estudia de cerca” la evolución del “Chacho” en La Rioja. “Todo instrumento que permita aliviar la caja y mantener el funcionamiento del Estado está en análisis”, confió una fuente cercana al Ministerio de Economía fueguino.
El principal desafío técnico será evitar una pérdida acelerada del poder adquisitivo —tal como advirtió Quintela que buscará evitar— y garantizar que la cuasimoneda no profundice la brecha cambiaria ni acelere la inflación en una provincia ya castigada por el aumento de los costos.
Por ahora, el gobernador Melella no se ha expedido públicamente sobre la posibilidad de emitir una nueva cuasimoneda, pero los plazos apremian. Con un déficit de $247 mil millones y la necesidad de pagar a proveedores y sostener servicios, la opción de seguir los pasos de La Rioja parece ganar terreno en la agenda económica fueguina.
COMENTARIOS