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Melella, sin filtros pero con pocas respuestas

Sin reforma y acorralado Melella critica a todo el mundo

Con su proyecto político totalmente deshilachado Melella intenta volver a escena. Esta vez, el mandatario decidió confrontar con jueces, legisladores e intendentes, a quienes acusó de defender privilegios personales al resistirse a la reforma constitucional. Fiel a su estilo, Melella pidió "Que publiquen sus sueldos… nadie tiene que ganar más que el gobernador" se quejó. Pero detrás del show oratorio, quedan más preguntas que certezas y una gestión pública que hace aguas por todas partes.

Sumido en una crisis existencial, Melella lleva 10 días seguidos en la isla.

Hay un dato que llama poderosamente la atención: Melella lleva 10 días seguidos en la provincia sin moverse a su coqueto departamento de Puerto Madero. Para quienes conocen la agenda del gobernador dicen por lo bajo “Si Melella se queda tanto tiempo en la isla es porque las cosas no pintan bien”. Y no  es para menos. Los frentes de conflictos abiertos son innumerables, la soledad política es patética y la situación económica se asemeja a una olla de presión a punto de estallar

Ya no basta con pararse en un auditorio frente a los periodista pagos, con cara de víctima, pullover escote en v , manos adelante y entrecruzadas, al mejor estilo de un “curita de barrio” y reprocha a todo el mundo, sin siquiera tener un atisbo de “mea culpa”. A esta altura de los acontecimientos Melella va a necesitar algo más que hacerse la “victima de las circunstancias”

Recordemos que mientras la provincia recibía generosos ATN (aporte del tesoro nacional) Melella era el mandamás del mundo peronista/kirchnerista, engordaba al Estado con cientos de militante de “la causa”, al tiempo que postergaba las obras importante. Melella transformó al Estado fueguino en su fortaleza política, alimentando cientos de miles de nuevos empleados con sueldo de pobre, es su ejército para enfrentar elecciones,  su reaseguro para que los peronistas de diferentes vertientes se encolumnen detrás de él. Así gobernó estos 5 años y medio y lo peor aún pretendía quedarse dos periodos más. Y porque no, hacer de la isla lo que Isfran hizo de Formosa, la provincia más pobre del país.

Porque si algo caracteriza a esta administración es la distancia abismal entre el diagnóstico encendido y las soluciones concretas. Melella se queja de los sueldos de jueces e intendentes, pero su propia estructura de gobierno no ha logrado bajar un solo peso del gasto político, al contrario lo sigue alimentando, tal fue la ampliación al doble del personal para el Ministerio de Energía que conduce Gabriela Castillo, aquí no se trata de empelados con sueldos de pobre, se trata de duplicar las Subsecretarias , direcciones y otros cargos jerárquicos.

Melella dice que la Constitución es clara y "nadie puede ganar más que el gobernador" y por eso se animó a criticar a jueces, legisladores e intendente. Pero nada dijo de sus viáticos. ¿Se animaría Melella a publicar los cientos de viajes pagos por los vecinos que tiene desde que asumió la gobernación?  ¿Es verdad que la vicegobernadora tiene lo más días como gobernadora que como vice, debido a las prolongadas ausencias de Melella? ¿Es verdad que cobra lo mismo de sueldo que de viáticos? Son preguntas que tal vez nunca conozcamos una repuesta oficial.

El problema de fondo es que Melella confunde la dureza del tono con la eficacia de la gestión. Decir "voy a vetar la derogación" o "la reforma es ahora" claramente son manotazos de ahogado. Mientras el mandatario desafía a jueces y legisladores, los docentes fueguinos –con un 84,5% de rechazo a la última oferta salarial– siguen esperando respuestas concretas. Los intendentes de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin esperan sentados en la misma mesa que el gobernador convocó para "hablar de la crisis financiera y de las retenciones a la coparticipación municipal", pero que aún no tiene fecha.

Tampoco puede ignorarse el dato que el propio Melella elude: la reforma que tanto defiende fue derogada por 11 votos contra 4 en la Legislatura. Esa mayoría no es caprichosa. Es el resultado de una gestión que no supo construir puentes, ni siquiera dentro del peronismo fueguino. Si la oposición a la reforma es "defender privilegios", entonces habría que preguntarse por qué tantos legisladores propios se negaron a acompañarlo.

El gobernador tiene derecho a endurecer el tono. Pero la ciudadanía fueguina, que enfrenta aumentos de tarifas, inflación y servicios cada vez más precarios, tiene derecho a exigir algo más que discursos sin filtros. Lo que falta en esta provincia no son frases altisonantes. Faltan acuerdos reales. Falta gestión. Falta menos acto y más asfalto, menos denuncia de privilegios ajenos y más control sobre los propios.

Melella quiere instalar la idea de que quien rechaza la reforma es cómplice de los privilegios. Pero quizás, con la misma dureza con la que habla de los demás, debería mirar hacia adentro. Porque gobernar no es solo señalar con el dedo. Es también bancarse la responsabilidad de no haber podido, en más cinco años, cambiar lo que tanto se critica.


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