
Procesando. Por favor aguarde...
En el informe TdF aparece como el distritos más comprometido de todos, con un déficit que alcanza el 16,4% de sus ingresos
“No hay plata” dijo el jefe de Gabinete cuando en la legislatura le preguntaron cómo pensaba abordar la deuda de más de 6.600 millones de pesos que hace 11 meses le deben a los jubilados del exTerritorio. Sin embargo el mismo funcionario que no sabe cómo pagar esa deuda con los jubilados, tiene un presupuesto asignado de más de 7 mil millones para gastar en pauta publicitaria, dejando en evidencia que lo que no hay, es una administración de los recursos con asignación de prioridades.
Esta semana se conoció un informe de la consultora Politikón Chaco que puso sobre la mesa la situación fiscal de las provincias argentinas, que evidencian un marcado deterioro en las cuentas públicas. En este escenario, nuestra provincia aparece como el distritos más comprometido de todos, con un déficit que alcanza el 16,4% de sus ingresos
El estudio señala que solo siete provincias logran sostener el superávit: Formosa, Córdoba, Jujuy, Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán. En contraposición, la mayoría de las jurisdicciones ya operan con números en rojo, reflejando un cambio abrupto respecto al año anterior.
Dentro de este contexto adverso, la situación fueguina resulta especialmente delicada. El fuerte desbalance entre ingresos y gastos expone las dificultades para sostener el funcionamiento del Estado provincial en un entorno económico cada vez más restrictivo, marcado por la caída de recursos y mayores exigencias financieras.
Entre las provincias con déficit alarmantes aparece Tierra del Fuego a la cabeza de los gastos sin control, en ese tándem están otras provincias como Santa Cruz (12,9%), Chubut (8%), Chaco (7,3%) y Mendoza (5,8%), todas con niveles de desequilibrio significativos aunque por debajo del registrado por el gobierno de Melella.
El equilibrio fiscal en muchas provincias se ha vuelto cada vez más difícil de sostener. En ese escenario, Tierra del Fuego se posiciona como uno de los casos más críticos, encendiendo señales de alerta sobre la sostenibilidad de sus finanzas en el corto plazo.
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