
Procesando. Por favor aguarde...
El proyecto en danza, que tiene como cara visible al legislador Juan Carlos Pino (PJ) también apoyado por su mujer la Senadora kirchnerista Cristina López, propone multiplicar por ocho la superficie urbana de la ciudad, sin un estudio previo.
El proyecto de ampliar varias veces más el tamaño actual del ejido urbano en Ushuaia y que impulsa el PJ en la Legislatura provincial no tiene consenso social solo lo apaña el interés político. Cada vez son más las instituciones intermedias que se oponen a la ampliación.
No se trata de una oposición política clara la que está frenando el proyecto del Justicialismo, más allá de una expresión cada vez más virilizada en las redes sociales que se opone a la iniciativa, hay una institución en particular FINNOVA que tomó la discusión como propia y trabaja en una propuesta que ordene esa discusión.
El proyecto en danza, que tiene como cara visible al legislador Juan Carlos Pino (PJ) también apoyado por su mujer la Senadora kirchnerista Cristina López, propone multiplicar por ocho la superficie urbana de la ciudad, sin un estudio previo o una discusión amplia. Quienes impulsan el proyecto prefieren una discusión entre los bloques representados en la Legislatura, con lo que ello significa.
En la ampliación propuesta quedaría incorporado turberas, cuencas hídricas, bosques nativos y corredores paisajísticos sin protección garantizada en el proyecto. Esta situación encendió las alarmas de las instituciones intermedias como FINNOVA (La Fundación Innovación Fueguina), quien sostienen que existe un plan “Ushuaia Sostenible” que muestra que la ciudad puede albergar para el año 2050 hasta 130.000 habitantes dentro de los límites actuales, sin expandir el ejido.
No obstante, la magnitud del proyecto contrasta con la velocidad del tratamiento legislativo. En pocas semanas, la iniciativa pasó de comisión a estar en condiciones de ser votado, sin que se haya dado un debate público amplio ni se hayan expuesto con claridad estudios técnicos integrales sobre impacto ambiental, capacidad de servicios, costos de infraestructura o modelo de desarrollo urbano.
La ampliación del ejido no es un simple corrimiento de líneas en un mapa. Implica definir dónde se podrá construir, quién accederá a la tierra, cómo se garantizarán servicios esenciales como agua, energía, cloacas y transporte, y qué áreas naturales quedarán protegidas o expuestas a la urbanización. Nada de eso parece hoy saldado.
El turno del colegio de Ingenieros
El proyecto para expandir el ejido urbano de Ushuaia sigue sumando cuestionamientos. Esta vez, el Colegio de Ingenieros de Tierra del Fuego manifestó su rechazo tras una reunión de trabajo con la fundación FINNOVA y equipos técnicos.
Durante el encuentro, en el que participaron profesionales del sector y especialistas en planificación, el Colegio expresó su preocupación por la falta de definiciones clave en la iniciativa impulsada a nivel legislativo.
El principal cuestionamiento apunta a que el proyecto plantea multiplicar por más de diez la superficie actual de la ciudad, pero sin precisar qué usos tendrá ese territorio.
Desde el sector técnico advirtieron que esta omisión impide realizar evaluaciones básicas. “Es imposible hacer un análisis desde la ingeniería sin saber qué se quiere hacer. No hay forma de dimensionar infraestructura sanitaria, eléctrica, vial o de gas si no están definidos los usos”, explicó el ingeniero Javier Lepori.
En ese sentido, remarcaron que cualquier expansión urbana requiere previamente una planificación detallada que permita calcular costos, servicios y necesidades estructurales.
El Colegio de Ingenieros adelantó además su intención de acompañar con su firma un documento impulsado por FINNOVA, que reúne objeciones técnicas al proyecto junto a cámaras empresariales y otros colegios profesionales.
La ampliación del ejido urbano continúa así en el centro del debate en Ushuaia, con crecientes cuestionamientos desde distintos sectores sobre su viabilidad y sus posibles impactos.
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