
Procesando. Por favor aguarde...
La empresa LeoLabs interpuso a fines de 23 un recurso de reconsideración.para volver a funcionar y construir la segunda etapa.-
En público el gobierno provincial se llenan la boca hablando de la soberanía y de las Islas Malvinas, en privado firman autorizaciones como la de LeoLabs que contradicen el relato.
Mucho de este affaire, está escrito en un libro documental llamado “Crónica de un radar británico en Tierra del Fuego” allí Luciano R Moreno Calderón de la “Unión Malvinizadora” documenta con sigilo y precisión la telaraña que envuelve a este caso. (https://palsur.com.ar)
Radares con capacidad de espionaje y uso militar activo
En una nota recientemente publicada por el portal especializado en temas de Malvinas se sostiene que la empresa LeoLabs volvió a dejar al descubierto lo que durante años fue negado por su filial argentina y encubierto políticamente por el Gobierno de Tierra del Fuego: sus radares tienen capacidad de espionaje y uso militar activo.
La confirmación no surge de una denuncia opositora ni de una especulación periodística, sino de un contrato millonario firmado por la propia empresa con el Gobierno de Estados Unidos, revelado el 9 de diciembre de 2025 por la revista especializada SpaceNews.
El dato es demoledor para el discurso sostenido por el gobernador Gustavo Melella, quien autorizó la instalación del radar más cercano al territorio argentino frente a las Islas Malvinas, insistiendo durante dos años en que se trataba de una herramienta civil para el seguimiento de “chatarra espacial”. Hoy, ese relato quedó pulverizado. Del “seguimiento de escombros” al espionaje estratégico
Según SpaceNews, LeoLabs proveerá datos de vigilancia espacial al Gobierno estadounidense, integrándose a la plataforma TraCSS y, de manera explícita, a la Célula de Operaciones Comerciales Conjuntas de la Fuerza Espacial de EE. UU., con el objetivo de: “Evaluar amenazas” y “Monitorear naves espaciales adversarias” Es decir, inteligencia militar activa, muy lejos del discurso inofensivo con el que la empresa desembarcó en Tierra del Fuego.
La información confirma además que LeoLabs ya demostró capacidad para rastrear misiles hipersónicos, cohetes y drones, buscando integrarse al sistema de defensa estadounidense conocido como “Cúpula Dorada”, impulsado por Donald Trump.
Un radar extranjero en una provincia estratégica
La gravedad del caso se multiplica al analizar la estructura societaria de LeoLabs Argentina SRL: 95 % de capitales con sede en Dublín y 5 % con sede en Londres
A esto se suma la alianza formal entre LeoLabs Inc. y el Ministerio de Defensa del Reino Unido, firmada en julio de 2024 para el Proyecto Tyche, destinado al desarrollo de satélites de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. Es decir: Una empresa vinculada al aparato militar británico operando en la provincia argentina más cercana a Malvinas, con aval político del Ejecutivo fueguino.
El informe que Melella decidió ignorar
En agosto de 2023, el Ministerio de Defensa de la Nación, entonces a cargo de Jorge Taiana, emitió un informe categórico que llevó a la cancelación de la autorización precaria del radar. El documento advertía: Riesgo para la Seguridad Nacional, al permitir a una potencia ocupante de territorio argentino monitorear actividad satelital, marítima y terrestre. Incompatibilidad absoluta con la Directiva de Política de Defensa Nacional, en un contexto de presencia militar británica ilegal en el Atlántico Sur.
Capacidad de inteligencia estratégica, dada la ubicación privilegiada de Tolhuin para la captura y distribución global de datos sensibles. Nada de esto fue suficiente para el Gobierno de Tierra del Fuego, que sostuvo, defendió y minimizó la instalación.
Presión militar y alineamiento político
Aunque el radar se presenta como “inoperativo” —sin peritaje independiente que lo confirme—, la presión internacional no se detiene.
En septiembre de 2025, el jefe del Comando Sur de EE. UU., almirante Alvin Holsey, solicitó públicamente su reapertura, en el marco de la estrategia de consolidación militar de Estados Unidos y la OTAN en el Atlántico Sur.
Distintos analistas coinciden en que el alineamiento automático del gobierno de Javier Milei con Washington es leído por LeoLabs como una ventana de oportunidad para volver a operar.
Soberanía en riesgo, mentiras expuestas
La nueva evidencia no deja margen para interpretaciones ingenuas:
LeoLabs hace espionaje militar.
El radar de Tolhuin forma parte de esa red global de vigilancia.
La propia empresa terminó por desmentir, con hechos y contratos oficiales, las explicaciones del gobernador Gustavo Melella, quien permitió la instalación del radar más sensible del país frente a Malvinas. Hoy, el debate ya no es técnico ni administrativo.
Es político, estratégico y soberano.
Mientras el radar continúe en pie, la seguridad nacional argentina seguirá expuesta, y Tierra del Fuego seguirá siendo utilizada como plataforma de control por potencias extranjeras.
La conclusión es clara y ya no admite eufemismos: el radar debe ser desinstalado de manera definitiva ya, es más, incluso haciendo esto, Gustavo Melella, quedará para siempre como el gobernador que vendió la soberanía dejando instalar el radar Ingles en Tierra del Fuego.-
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