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Bloqueo de la venta en cuotas con tarjeta de crédito

Brisighelli advirtió que se desalienta el turismo receptivo

El presidente de la Cámara de Turismo expuso el impacto negativo que tendrá para el turismo receptivo la medida del Banco Central pensada para restringir la salida de dólares, con la prohibición de venta en cuotas con tarjetas de crédito para servicios contratados en el exterior. Recordó que Aerolíneas Argentinas cubre pocas rutas internacionales y las líneas aéreas, al tener pocos pasajeros que salgan del país, pueden comenzar a reducir las frecuencias de llegada, porque los vuelos deben ir lo más completos posibles tanto de ida como de vuelta. “Ahí perdemos todos”, aseguró, si bien en el corto plazo lo que más preocupa son las restricciones para las operaciones en Ezeiza. Todavía no se resolvió la compra en cuotas para vuelos y servicios de cabotaje, cuando se esperaba la corrección el lunes, luego de quedar bloqueadas todas las ventas en cuotas desde el Black Friday.

Brisighelli advirtió que “vamos a perder todos” porque se desalienta el turismo receptivo.

El presidente de la Cámara de Turismo, Ángel Brisighelli, fue consultado por Radio Universidad 93.5 sobre el impacto de la resolución del Banco Central previa al Black Friday, cuando precisamente había preparadas promociones especiales de venta de pasajes en cuotas. El perjuicio fue inmediato para las agencias, pero además se avizora un efecto a mediano plazo con menos llegada de turistas extranjeros.

“Esto afectó muchísimo toda la planificación que tenían las agencias de viaje, los programas, paquetes y promociones para el Black Friday, que es una jornada de grandes descuentos que normalmente se hacen a través de internet. Hubo un trabajo de muchos días de anticipación para armar estas promociones, que principalmente ofrecían la posibilidad de financiar los gastos con las cuotas de tarjetas de crédito, y de buenas a primeras ese trabajo se vio malogrado. Esa resolución salió a las ocho de la noche del jueves, con vigencia a partir del viernes, y fue entre gallos y medianoche”, cuestionó.

“Las tarjetas nunca dejaron de funcionar, pero lo que quedó bloqueado fue el pago en cuotas. El Banco Central le trasladó a las tarjetas de crédito la responsabilidad de no financiar las operaciones de turismo al exterior, y esto incluye pasajes, alojamiento, cruceros, alquiler de autos, excursiones, servicios, cualquier gasto en el exterior. Nada de esto se puede financiar en cuotas con tarjeta, tengan o no interés”, aclaró.

Sin embargo, se vieron afectadas las ventas de pasajes de cabotaje también y esa situación no fue corregida todavía: “La tarjeta de crédito desconoce por completo qué es lo que uno está comprando, porque cuando uno va al supermercado y pasa la tarjeta, nadie les dice si compran un kilo de manzanas o un rollo de papel higiénico, y en el caso de las agencias de viaje es exactamente lo mismo. En caso de realizar una transacción en cuotas para el exterior, las tarjetas incurrirían en un incumplimiento con el Banco Central, y los operadores para cubrirse anularon la posibilidad de comprar en cuotas a todos los comercios que tuvieran un código de actividad relacionado con el turismo. En la práctica no solamente significó la prohibición de venta en cuotas de servicios al exterior, sino también para los servicios nacionales. No era posible vender en cuotas un paquete a Salta o a Iguazú, por ejemplo, y esto todavía no está regularizado”, aseveró.

“Hay algunas posibilidades de venta en nichos muy puntuales dentro del programa Ahora 3 o Ahora 6, que son planes de cuotas subvencionados por el Estado y tienen un código de actividad diferente. En estos planes no se puede vender cualquier producto sino los autorizados por el Estado, y la responsabilidad de la carga de esas operaciones es del comercio. Esos programas se pueden utilizar, pero los planes normales de las tarjetas de crédito al día de la fecha siguen bloqueados”, ratificó, si bien se esperaba que este lunes el problema estuviera resuelto para la venta de servicios nacionales.

Respecto de los efectos negativos, señaló que “este tipo de medidas complican la adquisición de servicios en el exterior al público argentino y como primera consecuencia genera una reducción de demanda de pasajes al exterior. Aerolíneas Argentinas cubre un segmento muy pequeño de esas rutas, básicamente Miami, Nueva York y Madrid, porque no viaja ni a Frankfurt, ni a Londres, ni a Amsterdam, ni a París, ni a Roma, ni a ninguno de los grandes destinos de Oriente Medio, de donde llega el turismo asiático. Los aviones tienen que ir con la mayor cantidad de gente posible para que la línea aérea tenga una cuestión económica balanceada, y eso incluye a los pasajeros que salen y a los que ingresan. En consecuencia, esto termina desalentando la llegada de líneas aéreas al país con turismo extranjero”, sentenció.

 

Incoherencia estatal

 

Asimismo, expuso medidas de distintas dependencias del Estado que van a contramano. “El programa Pre Viaje en este contexto de pandemia sin duda fue la ayuda más eficiente que tuvo el Estado hacia el sector del turismo, y es un programa del Ministerio de Turismo de la Nación, mientras que esta historia con las tarjetas de crédito es una resolución del Banco Central. Esto de que el Estado es un monstruo de muchas cabezas y que a veces las cabezas no se hablan entre sí, es un hecho. Por un lado, el Ministerio de Turismo está generando programas de promoción de turismo receptivo, como el famoso Pre Viaje para extranjeros del que ya se está hablando, y por otro lado tenemos resoluciones del Banco Central que apuntan a reducir la cantidad de gente que puede subir a un vuelo, y que seguramente va a llevar a una reducción de los vuelos internacionales, con una pérdida de conectividad aérea argentina con los grandes mercados emisores. Son medidas que se agarran a las piñas una con la otra”, manifestó.

“La Cámara Argentina de Turismo habló con el Ministerio de Turismo cuando salió esta resolución, que no estaba ni enterado, y tampoco tenía capacidad de interacción en este tema, lo cual no lo deja bien parado”, observó Brisighelli.

 

Impacto en la temporada

 

Consultado acerca de si esta resolución del Banco Central puede afectar la temporada, estimó que “las implicancias las vamos a ver en el mediano plazo. En el corto plazo hay problemas mucho más graves, porque existen todavía restricciones para la operación de los vuelos internacionales en el aeropuerto de Ezeiza. No se permite el aterrizaje de aviones con menos de media hora de separación, y eso es una restricción muy importante para que las líneas aéreas puedan operar en Ezeiza. Por otro lado, la ANAT sigue autorizando las operaciones aéreas con muy poca anticipación, por quincena y unos pocos días antes. Estamos en la primera quincena de diciembre y los vuelos de la segunda quincena todavía no están aprobados. Seguramente los van a aprobar el 10 o el 12, muy sobre la fecha. Este es el problema más grave para la operatoria de vuelos internacionales en Argentina”, dijo.

“Con respecto a la resolución, si no hay un volumen importante de pasajeros de turismo internacional y lo único que queda es el turismo receptivo internacional, las líneas aéreas pueden decidir que no se justifica tener un vuelo diario a Frankfurt por la cantidad de pasajeros y quizás con cuatro vuelos por semana se satisface la demanda. En la medida que eso ocurra, se pierde conectividad con los mercados internacionales y empieza a ser más difícil para los emisores de estos mercados trabajar con Argentina. Sabemos que cuando hay problemas, se busca un destino alternativo, y ahí es donde perdemos todos. Puede ser Chile, Nueva Zelanda, Alaska o cualquier destino del mundo, porque el pasajero ve que es muy complicado venir a Argentina”, expuso de lo que podría suceder a mediano plazo.

 

Casos positivos en cruceros

 

Finalmente, se lo consultó sobre los casos de COVID detectados en los cruceros. “Los protocolos existen y se establecieron ante la posibilidad no deseada pero cierta de que haya pasajeros o tripulantes con COVID. En el puerto de Ushuaia hay dos barcos que tuvieron algún problema, el primero fue el Crystal Endeavour, que trajo un tripulante con COVID, y luego fue el Ultramarine de Quark Expeditions, que tiene nueve casos. Más allá de que esto genera un impacto bastante notable, han sido situaciones de muy baja complejidad médica, los protocolos se activaron y funcionaron bien. En los dos casos no eran pasajeros sino solamente tripulantes”, recordó.

“No creo que haya necesidad de modificar los protocolos ni hacerlos más rigurosos, porque han funcionado muy bien y se ha demostrado que han sido correctos. Hasta ahora han llegado muy poquitos cruceros. Para esta temporada originalmente había 495 recaladas programadas. De ese total más o menos el 60% fue cancelado y nos quedamos con el 40% que son más o menos unas 180 ó 190 recaladas que esperamos para todo el verano”, concluyó.

 


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