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Microplásticos en el mar argentino

Canal Beagle: Detectaron elevados niveles de contaminación

Un estudio del Conicet encontró partículas de plástico en varias especies animales en el Canal de Beagle. El nivel de concentración sería “elevadísimo” para la zona. Tomando muestras de mejillones y lapas (invertebrados de la familia de los caracoles), descubrieron que la concentración de estas micropartículas en la bahía de la ciudad de Ushuaia es igual al de grandes urbes industrializadas de Europa.

Trabajo de campo. Analía Pérez toma muestras para el estudio en la Bahía Ensenada Zaratiegui, dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego.

“Microplásticos hay en todos lados”, con esa frase corta, Analía Pérez, bióloga e investigadora del Conicet, responde a la pregunta sobre la contaminación de estas partículas.

Pérez forma parte de un grupo de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina que hace tres años está realizando un estudio sobre microplásticos en el mar argentino, entre los primeros de su tipo. 

Tomando muestras de mejillones y lapas (invertebrados de la familia de los caracoles), descubrieron que la concentración de estas micropartículas en la bahía de la ciudad de Ushuaia es igual al de grandes urbes industrializadas de Europa.

“La concentración en Ushuaia es elevadísima, siendo que no es una ciudad tan grande y se encuentra en una región tan aislada”. 

En la zona costera de Bahía Ushuaia se encontraron aproximadamente 8 partículas plásticas por mejillón, un valor comparable con los hallados en las zonas cercanas a otras grandes urbes. Todos los ejemplares que muestrearon presentaban microplásticos.

 

El Buque Oceanográfico Puerto Deseado, navegando en el Área Marina Protegida Namuncurá. (Gentileza Analía Pérez)

En todos lados

La magnitud del problema no tiene límites: Se calcula que hay 8,3 millones de micropartículas de plástico por metro cúbico de agua en el océano. Muchas “viajan” por las corrientes marinas, llegando a los sitios más remotos. En 2018, se encontraron piezas de microplástico en el hielo de la Antártida. 

Pero además se puede encontrar este material en lagos, ríos, en el suelo y en la misma atmósfera. 

Ante la alarmante cantidad de ensayos que advierten de la presencia de plásticos en todo tipo de ambientes, los científicos hoy se están centrando en conocer cuáles son sus efectos en la salud de los animales y las personas. 

“Sabemos que no es inocuo para los animales, pero los impactos en la salud humana están por saberse” dijo Pérez. 

El peligro que implica la contaminación de las micropartículas para los animales reside en que este se va acumulado a lo largo de la red trófica-es decir, la interconexión natural de las cadenas alimenticias-. Afectando su normal funcionamiento, que a la vez implica un riesgo para las personas cuando los consumen.

Se estima que por esta razón, un ser humano puede llegar a ingerir 14 partículas de microplásticos por día.

Además, Pérez señala que los microplásticos pueden ser riesgosos por su capacidad para absorber contaminantes, como metales pesados o pesticidas orgánicos.

Bien pequeños

Los microplásticos son partículas o fibras de menos de 5 milímetros. Las piezas que encontraron Pérez y su equipo son aún más chicas, 10 veces más pequeños que un milímetro (cien micrones). 

Se conocen como “microplásticos primarios” a las partículas que ya son de ese tamaño, producidas industrialmente para diversos rubros. Varios productos los utilizan: como las pinturas, la pasta de dientes y algunos cosméticos como exfoliantes.

Por otro lado, los “microplásticos secundarios”, son piezas de plástico (como bolsas y botellas) que llegan al mar y por la acción de las mareas y la radiación del sol, se van rompiendo en millones de pedazos. 

Pérez señaló que el equipo encontró predominantemente fibras de plástico en los especímenes muestreados. Gran parte de estas provienen de la ropa que usamos, de la que se desprenden con cada lavado.

“Se calcula que el 35% de las fibras plásticas que llegan al océano son de nuestras prendas” manifestó Pérez.

Capturas de muestras del Canal de Beagle

Mucho por cambiar

La producción mundial de plásticos ha aumentado desde 1,5 toneladas generadas en la década de 1950 a más de 322 millones de toneladas en el año 2018.

Prevenir la contaminación del plástico implica repensar su uso. “Hay que empezar a reutilizar, porque, indefectiblemente, gran parte del plástico termina en los océanos. Es muy difícil pensar en no tener plástico en nuestro entorno, pero es importante reducir su consumo innecesario. También considero que producir más el tipo de plástico que se biodegrada más rápidamente puede ayudar a prevenir la polución” señaló Analía Pérez. 

“Igualmente, las conductas no son individuales, los cambios también tienen que ver con políticas públicas”.

“Pero además creo que resaltaría que la gente debe interiorizarse en esta problemática. Saber que si consume mariscos o mejillones está consumiendo microplásticos” continúa. 

Seguir investigando

El equipo de Analía continúa realizando investigaciones en otras zonas del mar argentino. Hoy están llevando a cabo muestreos en diferentes especies dentro del Área Marina Protegida Namuncurá, en Banco Burdwood. (fuente lavoz.com.ar ).-


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