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Acuerdo Mercosur y Unión Europea: violentas protestas

Bruselas, capital de Bélgica y sede de las autoridades de la Unión Europea, es el escenario de violentas protestas. Granjeros y trabajadores del campo europeo se oponen a que se firme oficialmente el acuerdo comercial con el Mercosur.

Acuerdo Mercosur y Unión Europea: violentas protestas contra la cumbre clave en el Viejo Continente

Lleva casi 30 años de propuestas y discusiones. Sin embargo, la violencia volvió a aflorar por la posibilidad de aprobar en el Viejo Continente el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. Huevazos, tractorazos e incidentes con la Policía se repiten en Bruselas, la capital de Bélgica. Los agricultores europeos se manifestaron fuera de las instituciones del bloque y los dispersaron con gases lacrimógenos y cañones de agua por parte de la policía. Francia e Italia, los principales opositores a firmar este acuerdo, pese a los reiterados signos de apoyo del francés Emmanuel Macron y de la italiana Georgia Meloni, por ejemplo, al presidente argentino Javier Milei.

 

Las peleas y protestas de los granjeros europeos en Bruselas contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur se inscriben en un conflicto más amplio entre el modelo agrícola europeo y la apertura de mercados internacionales.

 

En los próximos tres días se definirá la suerte de un acuerdo que ya lleva más de 26 años para lograr su aprobación final, con la posterior implementación.

 

Desde hace años, agricultores y ganaderos de distintos países - especialmente Francia, Bélgica, España y Polonia - denuncian que el pacto amenaza su supervivencia económica. Hay una producción que es competencia directa y no complementaria. Y para peor, desde su visión, los costos de producción en el Mercosur son sensiblemente menores, por lo que el precio final no permite una competencia en condiciones en las góndolas de supermercados europeos.

 

Las manifestaciones alcanzaron picos de violencia en la capital belga, sede de las instituciones europeas. Tractores bloqueando accesos, enfrentamientos con la policía, quema de neumáticos y lanzamiento de estiércol frente a edificios oficiales se convirtieron en imágenes recurrentes.

 

Para los productores, el acuerdo con el Mercosur permitiría el ingreso de carne vacuna, pollo, azúcar y soja a precios más bajos, provenientes de países como Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, con costos de producción muy inferiores. Muchos agricultores y pequeños ganaderos temen perder sus fuentes de trabajo e ingreso si Europa se ve “inundada” de productos del Mercosur.

 

Ante las protestas en sus países, el presidente de Francia y la primera ministra de Italia, otrora partidarios de acuerdo, ahora dicen que no pueden firmarlo en estas condiciones.

 

El núcleo del reclamo es la competencia considerada desleal. Los agricultores europeos sostienen que están obligados a cumplir estrictas normas ambientales, sanitarias y de bienestar animal, que elevan los costos, mientras que los productos del Mercosur no estarían sujetos a los mismos estándares. Temen una caída de precios, pérdida de rentabilidad y el abandono de explotaciones familiares, especialmente en el sector ganadero.

 

El acuerdo con la Unión Europea, depende de dos "amigos"

Tras 25 años de discusiones, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur llegó a un punto de aprobación en 2024. Solo resta para ser efectivo - la firma - una mayoría especial en los países de la comunidad del viejo continente. Como se vota de manera proporcional a la importancia de los países, hay tres que sobresalen: Alemania, Francia e Italia.

 

Alemania se volvió el principal impulsor de la creación de un mercado comercial de más de 700 millones de personas. Tal vez porque un cálculo simple es este: Alemania provee de tecnología, vehículos, computadoras, material pesado y el Mercosur le da los alimentos y materias primas - energía, en primer lugar - que necesita.

 

Francia e Italia también apoyaban este acuerdo discutido durante casi 30 años. Lula de Silva habla de su "amigo" Emmanuel Macron como Javier Milei de su "amiga" Georgia Meloni. Y entre los dos líderes europeos, hubo rispideces visibles en el G20 celebrado en Italia. Pero ahora, las cosas cambiaron.

 

En algunos rubros, las economías de Francia e Italia no se complementan, sino que compiten con el Mercosur. Especialmente, en los productos de campo: cultivos, ganados, alimentación en general. Como el acuerdo prevé bajas de aranceles, los productores del campo en Francia e Italia pusieron el grito en el cielo: no quieren fundirse o tener pérdidas enormes porque los productos primarios del Mercosur serán más baratos y no podrán competir.

 

Macron y Meloni tomaron nota. El presidente galo dijo que ahora, el acuerdo no es conveniente. Meloni, la primera ministra italiana, habló de algo prematuro. Curioso: luego de 25 años de discusiones. Pero detrás de ambos reparos, está la demanda de compensaciones que hasta ahora no figuraban en el acuerdo. Para que todos ganen y sobre todo, los agricultores del viejo mundo, no pierdan.

 

“El acuerdo es más favorable para ellos que para nosotros. Macron no lo quiere hacer por sus agricultores, Italia no lo quiere hacer, no sé por qué; el dato concreto es que, nosotros, de Brasil, y nosotros, del Mercosur, trabajamos mucho para aceptar ese acuerdo”, protestó Lula.

 

Lula da Silva dijo que espera que el próximo fin de semana, el enviado de Francia a la cumbre en Foz de Iguazú del Mercosur, traiga un "sí" fuerte y claro. "Si no es ahora, no lo será en lo que resta de mi presidencia", advirtió el mandatario brasileño.

 

Mientras tanto, las calles de Bruselas se llenaron de protestas y vehículos inusuales.

Tractores en Bruselas para decir que "no"

 

En la caja de resonancia de Europa, el parlamento de Bruselas de la UE, aparecieron tractores. No solo belgas. Especialmente franceses. Con agricultores violentos, resueltos a prender fuego en las calles y enfrentarse con la policía. Tienen solo dos posiciones para negociar: que se establezcan claras normas que compensen las pérdidas de volumen y mercados en el comercio (a manos del Mercosur) o que no se firme el acuerdo. No hay otras alternativas.

 

Las principales asimetrías que objetan en el viejo continente son:

 

1. Carne vacuna: caída de precios y cierre de explotaciones

 

El acuerdo habilita mayores cupos de carne bovina sudamericana a arancel reducido. Países del Mercosur producen a costos mucho más bajos (clima, escala, menos regulaciones). Los ganaderos europeos -sobre todo franceses e irlandeses-temen una baja del precio interno de la carne, que haría inviables miles de pequeñas explotaciones familiares. Menor precio implica menos margen y, en muchos casos, abandonar la actividad.

 

2. Aves y porcinos: competencia por costos sanitarios y ambientales

Productores de pollo y cerdo denuncian que en Europa deben cumplir normas estrictas de bienestar animal, uso de antibióticos y trazabilidad. La entrada de carne del Mercosur, más barata, presionaría los precios a la baja. Para competir, los europeos deberían producir más barato o menos, reduciendo planteles o sacrificando rentabilidad.

 

3. Azúcar y etanol: pérdida de mercado interno

Brasil es un gigante del azúcar y etanol. Agricultores europeos alertan que el ingreso de estos productos desplazaría producción local, especialmente en países como Francia o Alemania. El efecto esperado es exceso de oferta, caída de precios y cierre de ingenios menos eficientes.

 

4. Soja y cereales: impacto indirecto en ganadería europea

La soja del Mercosur, especialmente desde la Argentina, es más barata, beneficia a grandes integradores, pero perjudica a productores europeos de cultivos alternativos. Además, al bajar el costo del alimento importado, se acentúa la competencia entre sistemas productivos, empujando a los agricultores locales a producir menos o reconvertirse.

 

Alemania, Países Bajos, España, entre los más importantes, ya han dicho que "sí". Polonia, no quiere saber nada del acuerdo. Y confía en esta duda "repentina" de Francia e Italia. Luego de 25 años de discusiones, ¿qué más falta analizar?

 

Por Roberto Adrián Maidana


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