
Procesando. Por favor aguarde...
Los números no mienten, aunque el gobierno de Melella quiera disfrazarlos, la producción de gas se desplomó un 45,3% interanual en mayo, y la de petróleo cayó un 20,7%.
Mientras el Ejecutivo se llena la boca hablando de "autonomía energética", lo que realmente dejó en la isla es un tendal de escombros. A la salida de YPF le siguió la salida forzada de Roch y unas 300 familias en la calle.
La salida de Roch tras 35 años operando en la cuenca austral, no fue un capricho, se trata de una expropiación encubierta y orquestada por una ministra inexperta que confunde un yacimiento con un bache. El plan era claro, está direccionado a engordar a Terra Ignis y beneficiar a su socio estratégico, Velintec, para repartirse el negocio. Detras de esta operación asoman los chinos que están armando la usina reciclada para Ushuaia.
El escenario actual es calamitoso. Tal como lo denunció el abogado Francisco Giménez, Velintec ni siquiera certifica los trabajos. Eso no es un detalle burocrático; es un bloqueo deliberado que genera un efecto dominó, las empresas no facturan, no cobran y, por lo tanto, no pagan salarios. Hoy, cientos de trabajadores petroleros que están suspendidos sin goce de haberes, y cerca de 300 puesto de trabajo ya se perdieron en el traspaso. La promesa de "normalización" fue una farsa.
A esto se suma la denuncia del concejal Vladimir Espeche ante la Fiscalía de Estado, que pone el dedo en la llaga: ¿dónde están las regalías? Si la producción se hunde a este ritmo, los recursos que le corresponden a los municipios de la provincia se esfuman. Mientras tanto, los pasivos ambientales —pozos sin sellar y contaminación acumulada— quedan en el limbo, sin un responsable claro que pague la factura.
La pregunta que ningún funcionario quiere responder es sencilla: ¿quién asume las consecuencias de este descalabro? Mientras los legisladores fueguinos miran para el lado de las próximas elecciones, Melella y Terra Ignis siguen facilitando el camino para que los capitales chinos y los intereses de Velintec se queden con el botín. La Patagonia no necesita discursos vacíos ni socios sospechosos. Necesita gestión, transparencia y respuestas concretas para salvar los puestos de trabajo y la producción que sostienen a esta provincia.
COMENTARIOS