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La industria argentina no logra recuperar el terreno perdido. Según estimaciones preliminares del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la producción acumula una caída del 2% en los primeros siete meses de 2026 en comparación con el mismo período de 2025. Si bien el dato de julio muestra una suba interanual del 1,4%, el organismo advierte que ese número responde a un bajo nivel de comparación y no refleja una recuperación genuina. En términos mensuales, la actividad prácticamente no varió respecto de junio (-0,6% con ajuste estacional) y el estancamiento se extiende desde mediados del año pasado.
El desempeño sectorial de julio fue heterogéneo pero con claros signos de debilidad. La construcción fue uno de los segmentos más golpeados: los despachos de cemento cayeron 4,6% mensual y acumulan una baja del 3% frente a 2025, mientras que el Índice Construya retrocedió 0,8%. Ambos indicadores se ubican más de un 20% por debajo de los niveles de 2022, y las obras pequeñas registran una contracción del 30% respecto de ese año. La producción automotriz tampoco acompaña: descendió 6,8% mensual y acumula una baja del 18% frente a 2025. El consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales, por su parte, retrocedió 3,5% en la comparación mensual y se encuentra 6% por debajo de las cifras de 2022.
En el lado opuesto, algunos sectores mostraron signos positivos. La producción de acero avanzó 3,4% mensual, aunque en el acumulado frente a 2022 aún cae 10,9%. La industria metalmecánica se mantuvo estable (+0,1%) pero permanece 17,4% por debajo de aquel año de referencia. En alimentos y bebidas, la producción láctea y de bebidas subió 0,9% cada una respecto de junio, aunque la faena vacuna retrocedió 2,8% y acumula una baja del 6% interanual. En el frente externo, las exportaciones hacia Brasil cayeron 12% en julio, aunque en los primeros siete meses del año acumulan una suba del 3,8%. La liquidación de divisas agroindustriales, en cambio, retrocedió 14,6% mensual y acumula una caída del 16,7% frente al año anterior.
Los datos oficiales de junio, publicados por el Indec, mostraron un desempeño mejor al que la propia UIA había anticipado: en lugar de la caída interanual del 1,8% estimada, se registró un crecimiento del 2% y una suba del 0,9% respecto de mayo. Pese a esa mejora puntual, el acumulado del primer semestre cerró con un retroceso del 2,2% frente a 2025, y la actividad aún se encuentra un 11% por debajo de los niveles de 2022. En ese período, nueve de los dieciséis sectores relevados crecieron en la comparación interanual, liderados por industrias metálicas básicas (+11,8%), productos químicos (+11,0%), madera y papel (+8,4%) y alimentos y bebidas (+6,2%). En el extremo opuesto, otros equipos eléctricos (-25,3%), maquinaria y equipo (-16,8%) y productos textiles (-15,9%) registraron las mayores caídas.
El análisis por grandes agregados del CEU-UIA para el primer semestre señala que la producción de bienes durables y semidurables fue el principal factor de arrastre negativo, con una incidencia de -1,7 puntos porcentuales y una contracción del 21% frente a 2025, explicada por la menor demanda interna en vehículos, electrodomésticos y equipos de uso doméstico. Le siguieron en impacto negativo las prendas de vestir, cuero y calzado (-0,6 p.p. y -14% interanual), que se consolidan entre los peores desempeños sectoriales, y las industrias vinculadas a la cosecha (-0,6 p.p. y -6% acumulado), afectadas por una base de comparación elevada respecto del fuerte desempeño agropecuario de la primera mitad de 2025. La única excepción positiva fue la producción destinada al consumo masivo, que aportó 0,7 puntos porcentuales al nivel general con un crecimiento acumulado del 1,8%, impulsado por productos farmacéuticos, artículos de higiene y limpieza, y algunos segmentos de alimentos y bebidas.
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