
Procesando. Por favor aguarde...
Otros momentos, cuando Melella y Horacio Catena titular del SUTEF eran aliados políticos y se mostraban de la mano durante la campaña.
La gestión de Melella ha demostrado una alarmante desidia frente a un conflicto que no es nuevo. La convocatoria a una reunión para este lunes con el SUTEF llegó recién cuando el paro por tiempo indeterminado ya era un hecho, después de que los docentes ratificaran el no inicio de clases tras el receso invernal. Esta reacción tardía evidencia la falta de previsión y voluntad de diálogo de un Ejecutivo que parece moverse solo cuando la presión social es insostenible.
El ministro de Educación, Jorge López Silva, junto a Melella, deben rendir cuentas por una gestión que ya coloca a la provincia entre las que menos días de clase ofrece en el país. La oferta salarial previa al conflicto fue calificada por el propio gremio como una "absoluta ofensa", consistiendo en un mísero aumento del 1% mensual acumulativo, muy por debajo de la inflación real. Mientras los docentes reclaman un salario mínimo que ronde los $3.000.352 para no caer en la pobreza, el gobierno responde con decretos de ajuste y descuentos masivos que los propios trabajadores califican de "ilegales" y "persecutorios" .
El reclamo de una Ley de Financiamiento Educativo lleva años durmiendo en los cajones de la Legislatura, y las promesas de un plan de desendeudamiento para las familias docentes son papel mojado. La infraestructura escolar es otro punto negro: escuelas cerradas por obras paralizadas y problemas de calefacción que hacen imposible dictar clases en condiciones dignas. El gobierno de Melella parece haber abandonado la educación pública a su suerte, dejando a los estudiantes fueguinos sin un futuro claro.
El SUTEF: el arte de tomar rehenes
Sin embargo, la inacción oficial no justifica las prácticas del SUTEF, que ha hecho de la medida de fuerza una herramienta de presión extrema, convirtiendo a los más de 30 mil estudiantes de la provincia en rehenes de un conflicto que no generaron. La decisión de iniciar un paro por tiempo indeterminado justo al finalizar las vacaciones de invierno no solo es un golpe bajo a las familias que deben reorganizar sus vidas, sino que demuestra una falta de respeto absoluta por el derecho a la educación de los niños y jóvenes fueguinos.
Mientras el SUTEF exige el "cese del ajuste" y denuncia con razón los problemas de la gestión de Melella, su accionar termina siendo funcional al deterioro del sistema educativo. Asambleas, movilizaciones y ollas populares en las puertas de las escuelas son la postal de un sindicalismo que parece haberse olvidado que su razón de ser es la defensa del trabajo, pero también el acompañamiento del proceso educativo.
La comunidad fueguina está harta de ser rehén de esta pelea de egos e incapacidades. Mientras los docentes sostienen que "la historia nos demostró que los derechos se conquistan con lucha" , y el gobierno responde con convocatorias de último minuto , los días de clase se pierden y la educación pública se hunde en el más profundo de los abismos. Ni el gobierno de Melella ni el SUTEF están a la altura de las circunstancias: uno por su indolencia y el otro por su extrema rigidez. Los únicos perdedores son los alumnos y sus familias.
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